Desarrolladores cuentan su estrategia para emprender a pesar de la incertidumbre económica. Los barrios porteños con mayor potencial.
En un escenario en el que se desconoce el punto de equilibrio del valor del dólar, con una inflación anual estimada por encima de 35% y en período preelectoral, la decisión de emprender proyectos en pozo se pone más difícil de lo habitual. “Siempre que hay volatilidad, el mercado inmobiliario se destruye un poco más”, sintetiza Leonardo Rodríguez Nader, CEO de CMNV Comunidad de Inversión; quien aclara: “Somos optimistas porque tenemos la mirada del emprendedor, que sigue haciendo. Pero vemos un ciclo de varias décadas de un mercado en crisis, especulativo, lo que hace que algunos meses la pases mejor y que luego cambien las reglas de un día para el otro. Esta incertidumbre afecta a toda la cadena de valor, porque las constructoras no pueden invertir en maquinarias, por ejemplo”.

Por su parte, Carlos Spina, Director Comercial de Argencons, explica hasta dónde afecta esta tensión a la actividad. “Hoy los números son confusos. Porque por un lado es cierto que, en la ‘foto’ los costos bajaron pero a la vez en la ‘película’ no se sabe (de hecho, la inflación de costos ya se ha comido una buena parte de la competitividad del dólar). Por otro lado el mercado está más pendiente de oportunidades que en otro momento, y no convalida cualquier cosa. Asimismo, hay competidores que, enamorados de la foto, aceptan bajas que distorsionan el mercado”.

En tanto, Ezequiel Chomer, director de la desarrolladora que lleva su apellido, sostiene: “En el país ocurren crisis y recesiones cada 5 ó 10 años. Hay que estar preparados siempre para surfear las crisis, que ahora se presenta como una recesión, caída de las ventas, etc.; y que suele tener como contrapartida la depuración del mercado, baja en los costos y una mayor predisposición de los contratistas a negociar”. Spina, coincide: “Este es un contexto que limpia bastante la oferta, lo cual hará que lo que quede en pie sea muy sano. En los momentos en donde se estresan las variables, se separa la paja del trigo”.

Darío López, socio de Arquitectonika, aporta un dato valioso sobre la conducta de los actores del mercado. “En situaciones como éstas, siempre hay oportunidades en las que algunos querrán salirse de sus posiciones y necesitarán vender sus unidades o terrenos a valores de venta inmediata”. En este sentido, Rodríguez Nader señala: “Hay buenas oportunidades para los audaces que en este contexto pueden ver la posibilidad de sacar ventajas a largo plazo. Fundamentalmente, en zonas donde aún quede recorrido de revalorización”. Con esto se refiere a obras de infraestructura en curso que prometen transformar el entorno. “Pusimos foco en el Sur del Bajo, porque tuvo un cambio drástico en los últimos años y todavía hoy puede seguir cambiando. Hace unos cinco años los valores en la zona eran similares a barrios olvidados y hoy validan precios a la par de Núñez, Belgrano, Caballito”, dice Rodríguez Nader y menciona a Balvanera como un barrio con perspectiva de crecimiento, porque “está superconectada y con obras que le están dando más caminabilidad” y explica que la estrategia financiera consiste en mantener precios en pesos y actualizarlos con los índice de la construcción. “Así podemos sostener un ritmo adecuado de ventas sin especular con el tipo de cambio o la ganancia en dólares. Seguimos pensando en pesos porque 75% de la estructura de costos de un proyecto se paga en pesos y nosotros podemos trasladar esta variable con la actualización”, concluye.


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